martes, 14 de diciembre de 2010

Publicidad Puerca

Todavía no había decidido qué etiquetas podía crear (seguramente por la poca confianza en que esto pudiera durar más de un mes), pero teniendo en cuenta que no he desfallecido desde septiembre y que un anuncio me ha hecho indignarme una vez más, me ha parecido absolutamente necesario crear y almacenar esa publicidad que me saca de quicio, esa que me hace manifestarme como una extremista ante mis niños si es que coincide que estoy con ellos.

Esta vez le toca a un anuncio de un coche de cuya marca no quiero acordarme. Aparecen un niño y una niña al parecer fugándose de casa. Ella, cómo no, tiene una maleta donde mete sus cosas (todavía no lo tengo claro pero apostaría a que son o cosas de maquillaje o cacharritos de cocina). Él solucionando el tema del transporte, cómo no, aparece con una flamante bicicleta. A mitad de camino la maleta de la niña que tan caballerosamente lleva el niño cae al suelo produciendo una evidente decepción en ella que con cara triste le mira a su chico diciéndole: “Necesitamos más espacio”, a lo que él después de fijar sus ojos en el coche objeto del anuncio con cara también de decepción le contesta: “Necesito más tiempo”.

Este es el tipo de anuncios que me hacen directamente vomitar porque ejercen una influencia increíble en niños y niñas que se están formando, que miran el anuncio y asimilan perfectamente su “moraleja”, a saber, que las niñas necesitan buscar un hombre que a su vez les consiga un coche (ellas ya tienen bastante con hacer las maletas como para ponerse a conducir, claro) y que los niños necesitan conseguir un coche para que su niña, en el futuro, compañera, esté contenta y le siga queriendo y no se vaya con otro vecinito que tenga el coche más chulo, claro.

Directamente repugnante, para ellas y para ellos.

1 comentario:

  1. Sólo se me ocurre una cosa: Menos mal que no tengo coche (Y que ambos tenemos bicicletas)

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