viernes, 12 de noviembre de 2010

Adaptaciones

Cuando era pequeñita, odiaba el fútbol. También, cuando era jovencita. También, ahora (al menos, muchas de las cosas que rodean a este “deporte”). Por suerte, ni mi padre ni mis hermanos eran aficionados, mi casa era un “Espacio libre de fútbol”. Esto supongo que me convirtió en una radical “anti”. Me encantaba cambiar de canal cuando aparecían las noticias relacionadas y me sentía orgullosa de mi absoluto desconocimiento de este mundo. Casi todas mis parejas fueron escogidas, creo que inconscientemente, “anti” también.
Sin embargo, los años han pasado y mi radicalidad ha ido desvaneciéndose, al menos, en lo que respecta a la elección de pareja. Ya no me parece un dato a tener en cuenta. Lo que sí me preocupa es cómo se ha producido este cambio en mí. No tengo claro si ha sido fruto de una reflexión real, o sea, que realmente es un dato a ignorar, o más bien, de la obligada adaptación, es decir, consecuencia del bajón que te da cuando estableces este filtro entre los posibles candidatos a estar a tu lado. Vamos, que a estas edades, si discriminas a los aficionados al fútbol, te puedes encontrar como mucho con dos que se dedican a cazar con arco, dos que coleccionan llaveros y tres que juegan al ajedrez y estos, la verdad, me dan mucho más miedo.
Así que el encantador hombre que está a mi lado ahora es aficionado, obviamente. Reconozco que me he visto algún partido con él e incluso, lo confieso, a veces me ha llegado a gustar (un poquito). Lo que sí que me encanta y le agradezco es que no sea forofo del Athletic, que si tiene que celebrar la liga, la copa o lo que sea y si tiene que transformarse en uno de esos descerebrados borrachos que cantan "oeee, oee, oeee, oeee..", yo no pueda verlo.

miércoles, 10 de noviembre de 2010

Escándalo, es un escándalo

Hoy, mientras me tomaba mi café, en las primeras noticias de la mañana contaban que al francés que suele pasear desnudo por Donostia se le ha condenado a penas que suman un año de cárcel por haber sido considerado culpable de un delito de exhibicionismo y de otro de resistencia a agentes de la autoridad por no vestirse.
Sinceramente, yo no es que me muera por andar desnuda por las calles, me parece algo, en general, incómodo, pero sí me alucina que esto se condene y todavía más de la manera que se hace, es decir, cuando al juez se le ponga en sus mismísimos.
Para poner una pena a este señor, el “señor” juez se ha basado en el art 185 del Cod Penal que establece que El que ejecutare o hiciere ejecutar a otra persona actos de exhibición obscena ante menores de edad o incapaces, será castigado con la pena de prisión de seis meses a un año o multa de 12 a 24 meses. Así pues necesitamos menores o incapaces ( efectivamente los había), necesitamos un individuo actor o que fuerce a actuar y una exhibición obscena. Pero ¿qué es una exhibición obscena? Evidentemente las palabras obsceno u obscenidad no tienen significados ni precisos ni uniformes. Me he ido por ello directamente al diccionario que dice que algo obsceno es algo impúdico, torpe, ofensivo al pudor. Como me he quedado igual que estaba, me he ido a ver que decía del pudor. Nuestro diccionario lo define como honestidad, modestia, recato. De nuevo me he quedado como estaba, todos son conceptos muy imprecisos, así que lo único que se me ha ocurrido es un chistecito mental: “¡Ah, al final, el juez le ha condenado por exhibición obscena, es decir, por ofender al pudor, es decir, por ofender a la modestia, o sea, que la tenía enorme y el tío iba chuleándose por ahí sin tener en cuenta el ego de todos los demás!
Entendería que se condenara a este hombre si realmente existiera una norma que estableciera expresamente la prohibición de ir desnudo pero basarse en términos tan discutibles es dejar su destino en manos de la mentalidad más o menos abierta y más o menos obscena de l juez que le toque ( de hecho había sido salido sin cargos ya en otras cuatro ocasiones) y eso sí me parece injusto.

Lo siento, sé que me alargo mucho pero ahora voy a por los que se escandalizan porque sus niños puedan ver a un hombre desnudo en la calle o en la playa. ¿Qué es lo que les parece mal exactamente? En el caso de tratarse de un niño, ¿qué hacen cuando se baña, le tapan sus genitales para que no se los vea? ¿Qué les asusta, que se enteren que eso va a crecer y le van a salir pelos? ¿Evitarán también que sus hijos vean la transformación de pollo a gallina o gallo? ¿Y qué hacen cuando en la calle ven, por ejemplo, a un perro empalmado, les dicen que el perrito está enfermo? Y si se trata de niñas ¿Cuál es la edad ideal para saber como es “el otro”? ¿Hay que esperar a casarse? ¿Que lo vean en “ilustraciones” mejor? Me alucina que la transformación del cuerpo de cualquier animal no nos escandalice y tratemos de impedir que nuestros niños conozcan y vean con naturalidad el suyo propio. No lo entiendo, la verdad. No son más que cuerpos. Me parece adivinar que los que se escandalizan no sólo ven cuerpos, sino lo que posiblemente se puede hacer con ellos, tan estupendo y divertido, en mi opinión, pero probablemente sucio o vergonzoso a sus ojos.


martes, 9 de noviembre de 2010

"Que fue de los Mulvaney"

Acabo de terminar de leer la novela “Que fue de los Mulvaney “de Joyce Carol Oates. Me la dejó un amigo que casi siempre suele acertar con lo que me recomienda pero lo cierto es que me ha costado bastante terminarla.
La escritora es bestial describiendo la sociedad rural norteamericana. Me ha vuelto a traer a la memoria las historias que nos contaba mi hermano mayor cuando pasó un año entero viviendo con una familia de 7 hijos en Ohio. Historias como que sus “hermanas adoptivas” se levantaban cada día a las seis de la mañana para arreglarse con secador esos pelos, casi siempre rubios, que luego muestran en las fotos de la orla de fin de curso.
El libro te sumerge en ese ambiente de animadoras, de barbacoas, de domingos de Iglesia y bailes de fin de curso. Cuando ya tienes una visión que crees se acerca a la misma realidad, agrega nuevos detalles, que para mí, llegan a ser demasiados. Supongo que es cuestión de gustos. Me interesa más la historia y sus consecuencias, las reacciones de los personajes, sus miserias, que imaginarme en qué contexto estamos. En fin, que creo que la esencia se puede contar con menos palabras..
La historia es muy dura y, sin embargo, en mi opinión, muy repetida, muy cercana. Cuenta pormenorizadamente las vergonzosas reacciones que los idílicos miembros de una familia y, de manera colateral, los vecinos del pueblo, tienen ante un suceso brutal para el que no están preparados. Los seres humanos no estamos capacitados para salir de situaciones que nos rompen nuestra rutina, que rompen los lazos, los apoyos que de alguna forma nos estabilizan. Y es en esos momentos cuando cada uno saca lo más bajo, lo más vil, lo que llevamos escondido tras la máscara de cada día.

lunes, 8 de noviembre de 2010

Mister Sandman

Ayer hizo un domingo casi perfecto, de esos oscuros, lluviosos, incluso con granizo. Me quedé todo el día en casa, debajo del velux escuchando la lluvia que por momentos amenazaba con romper los cristales: terminé de leer un libro, escribí, escuché la radio, me ví "El informe pelícano" en inglés, hablé con mis hermanitas ausentes....Así que estoy un poco saturada de tanta palabra. Os pongo una canción que oí en Surtido Selecto, la conoceís todos, pero pusieron una versión que me encantó. He tratado de buscar exactamente cual era para ponérosla pero todavía no han colgado la información de ayer. Os pongo ésta. Tiene un aire muy de verano y de fin de semana pero nos puede venir bien para un lunes de otoño.
http://www.youtube.com/watch?v=9xMCNmUaGko

domingo, 7 de noviembre de 2010

Fotografías de la memoria

Mi cerebro, o más bien, mi memoria funciona de una forma extraña. Quizás como la de todos. Conserva nítidamente imágenes de momentos, situaciones o paisajes que nunca he creído que fueran importantes, que no percibo como trascendentes pero que se han guardado ahí, intactos, como esperando que algún día les dé un significado. Por el contrario, echo de menos imágenes de momentos que considero deberían ser cruciales en mi vida y que, sin embargo, están totalmente borrados, no de mi recuerdo, pero sí de mi retina. No logro completar el cuadro, no sé en qué sitio sucedieron, si fue por la mañana, por la tarde, junto a quién me encontraba.

Sin embargo desde muy pequeña fui consciente de la importancia de los recuerdos, de los malos y los buenos. Los recuerdos, al fin y al cabo, son los que conforman esta vida corta y limitada que tenemos y poder recordar momentos consigue que, de una forma ficticia, podamos alargarla.

Éste lo tengo claramente grabado en mi retina, como una nítida fotografía. Era consciente del momento, era feliz y quise de alguna manera tallarlo en mi memoria. Lo hice de forma intencionada, incluso creo recordar que lo comuniqué a los que me acompañaban: “Mirad lo que vivimos, lo que tenemos, no desperdiciéis este momento …” Estábamos en pleno verano, sentados en una terraza de mesas y sillas plateadas. Detrás de nosotros, el bar del que prácticamente no salimos en todo el verano. Mañana, tarde y noche, el 007, como se llamaba en aquella época, nos acogía a nosotros y prácticamente a todos los jóvenes del pueblo. Me veo sentada junto a dos hermanos, Martín y Alfredo y otra persona que no acabo de reconocer. Ninguno de nosotros llega a los 20 años. Es una tarde soleada, el sol me está dando en la espalda porque la sombrilla no es lo suficientemente grande. No entiendo por qué no estoy en la playa. Ellos casi nunca iban, eso lo recuerdo. Eran amigos “autóctonos”, del pueblo al que íbamos de veraneo y, como normalmente pasa, no aprecian lo que tienen a su disposición cada día del año. Creo estar tomando un mosto con vodka. Fue mi bebida de ese verano y de alguno más. Era barato y nos proporcionaba por poco dinero el estado de embriaguez preciso para aguantar noche tras noche. Estamos riéndonos, quizás comentando la noche anterior, quizás ideando un plan diferente para ese día.

Al volver a aquel verano, no consigo evitar un sentimiento de rechazo, de no ser aceptada por algunos de los que entonces me rodeaban, de no ser comprendida y lo que es peor, la sospecha de merecerlo de algún modo. Sin embargo, siempre he tenido la sensación de haber sido querida por los que me acompañaban en esa foto de la memoria, Martín y Alfredo, y por su otro hermano, Aitor. Todos muy diferentes, pero con un fondo común, una sensibilidad bestial, que salvo en el caso de Aitor, quedaba oculta bajo un buscado comportamiento frívolo. Siempre los he conservado así en mi memoria, vulnerables bajo ese disfraz , entrañables . Nunca, a pesar de la distancia y la pérdida, he dejado de sentir un cariño especial por ellos y hoy, en este domingo lluvioso, trasladados ya a mi blog, me resultan más cercanos que mis propios hermanos.

“ Sonreíd a la cámara, chicos……Ya. Habeís salido genial”

sábado, 6 de noviembre de 2010

Los de siempre y los recién llegados.

Lo prometo, en serio, me comprometo a no hablar de religión en, pongamos, un plazo de……una semana, pero hoy necesito desahogarme. Dejadme que patalee y grite contra el papel. Me siento agredida. No es una palabra más. Me siento maltratada, violentada, por los de siempre y por lo nuevos.

Ayer y hoy nos hemos reunido un montón de mujeres en Bilbao para hablar sobre el velo. Una amalgama alucinante: musulmanas, feministas radicales, cristianas, gitana ¿evangelista?, montón de ateas ( vale, una enumeración prejuciosa..). Todo ha sido muy “políticamente correcto”, evidentemente todas nos respetamos, nos hemos escuchado, hemos aprendido y hemos podido dar nuestra opinión sin ser censuradas. Pero ahora necesito decir lo que en un contexto así y por el papel que tenía en la reunión, no he podido.

Estoy harta. Me encanta y lo digo sinceramente que mi barrio sea como es, me gusta ver caras de todos los tonos, formas de vestir diferentes, músicas. Me gusta a mí y me gusta que mis hijos vivan que esta sociedad va a ser cada vez plural. Quiero que estén preparados para respetar a todo el mundo por diferente que sea. Lo que no admito es que venga gente de fuera a echar atrás conquistas que han llevado a cabo mis antepasados/das, y a decirme que ahora tengo que respetar cosas ya superadas hace mucho en Europa. No me vengas a decir que el velo es un algo cultural, ni una cuestión de fé que entra en el ámbito de la libertad personal. Sí, podrá ser eso pero además de eso, el pañuelo es una prenda que discrimina a la mujer musulmana frente al hombre musulmán. He oído decir cosas como “me autoconvencí”. A ver, normalmente nos ”autoconvencemos" de cosas que nos “ofrece” esta sociedad machista, consumista, superficial…etc. Como dije ya en otro post no somos tan libres como nos creemos. No me vengas a traer más opresión, que con la que tenemos aquí me sobra.

Llego a casa después de 7 horas hablando de esto y me encuentro a ese esperpento metido en una caja blanca saludando con la manita. Y hablo así porque me creo en mi derecho de hacerlo. Digamos que siento que son “ellos” son los primeros que ofenden, agreden.. Sería muchísimo más respetuosa si las opciones religiosas se pagaran con el dinero del que las elige. Por otro lado no entiendo tanta emoción por ver a un tío que ni canta, ni baila, vamos, que no hace nada excepcional, y que ni siquiera ha sido elegido democráticamente por los fieles que le aplauden sino por otro puñado de personajes como él, vestidos muy raros y con costumbres en muchos casos bastante amorales. Por terminar con una sonrisa y no extenderme demasiado que seguro volveré con el tema, yo propongo (no he podido evitar hacer la comparación imaginaria al ver la gente a los lados de la carretera con las banderitas) que para otra visita venga en bici desde Italia y así consiga hacerme comprender mínimamente esta admiración desatada. Entonces, igual hasta yo salgo a saludarle.

miércoles, 3 de noviembre de 2010

La sexta raza

El otro día hablé de una antigua amiga-conocida que me llamó al móvil para hablarme de su “proyecto”. A mí el rollo de meditación, auto sanación y todos esos conocimientos que parecen depender más de la fe que de algo palpable pues como que no me convencen. Puede que sea una simple cuestión de miedo, que tenga temor a que si empiezo, pueda ser abducida y ya no recupere mi condición de mujer fría, cerebral y descreída. En cualquier caso he de reconocer que la actitud de esta mujer me gusta, lleva una sonrisa perpetua en el rostro y la transmite, y sí, hay momentos en que la envidio. Igual que me produjo envidia la cara de radiante paz que llevaba una de las ponentes del Congreso Feminista, una iluminada por el Islam, pero iluminada en sentido literal de la palabra, vamos que parecía que se pasaba el día completo fumando de la hierba esa mágica.
Después de la llamada, por simpatía y en parte por curiosidad, entré en la página que me había indicado http://elcantodelmirlo.com/profesores-as.html# y ahí sí que se me abrieron los ojos como platos, en especial por uno de los profes que colaboran con ella y que en su curriculum entre otras apelativos se designa como Portador del Rayo Cósmico Pempénides e Instaurador de Sexta Raza y la llamada Inmortalidad Física. Confieso mi total desconocimiento en estos temas pero a mí me suena a que están con una pierna en este mundo y otra en el de la demencia. Juzguen ustedes mismos.