- Fichar por la mañana, irse a tomar el café o a aparcar el coche y llegar una hora más tarde
- Salir a tomar café y volver al de dos horas con una hermosa mantelería comprada en las rebajas
- Hablar por teléfono con todos los familiares de Cuenca
- Apuntarse a un cursillo de macramé en horas de trabajo y por supuesto asistir a las clases.
- Hacer fotocopias para todos los familares de Cuenca, los amigos de la Uni y los vecinos del portal
- Pintarse las uñas en la ventanilla delante del público
- Cogerse una baja de 3 meses coincidiendo con todo el verano por una luxación en la muñeca izquierda
- Fumar en la ventanilla ante el público y las compañeras cuando ya se había prohibido por ley.
- Robar folios en tu oficina y poner un anuncio en la Universidad para venderlos.
- Marcharse todos los viernes a las 12 presentando un dudoso justificante médico.
- Poner un anuncio en la Universidad "Se hacen fotocopias" que evidentemente se hacen con folios y maquinaria del erario público.
- Hacer la compra de Carrefour por Internet en horario de trabajo.
- Cogerse una baja de 3 meses por una operación laser de miopía.
- Atender al público mientras se escucha la radio con los auriculares.
- Llamar la atención a la persona que "trabaja demasiado" porque rompe el ritmo lento de trabajo.
martes, 18 de enero de 2011
Comportamientos vergonzosos del funcionariado
lunes, 17 de enero de 2011
La vie en rose. París.
Mi primera vez en París fue para estudiar francés. Me alojé durante un mes en la Ciudad Universitaria. Era lo más chic que se podía imaginar hacer una chica de 18 años. Unas horitas de clase por la mañana y por la tarde pasear por París y acudir a fiestas en aquel ambiente intercultural e interracial.
Pero París es una ciudad romántica y es obligatorio enamorarse. Yo lo hice de un italiano estudiante de bellas artes, guapísimo, embaucador, simpático, que me dejaba boquiabierta hablándome y enseñándome libros de fotografía. Fueron apenas quince días pero por eso mismo, brutalmente intensos.
París, para mí, es aquel verano y sobre todo un paseo que dimos de noche por el Sena. Tuvimos la suerte de estar solos arriba en cubierta, lo recuerdo perfectamente, sentados en el suelo navegando casi en silencio por debajo de esos puentes iluminados. Son cosas que no se pueden ni se deben volver a hacer porque seguro te defraudan.
Aquel amor de verano, Stefano, intentó insistentemente que me fuera a vivir a Italia con él, cosa que evidentemente no hice. Más tarde, 15 años después, volvió a intentar localizarme. Se había separado y quería ver si había llegado el momento de que estuviéramos juntos y, aunque sólo tenía el teléfono de mis padres, consiguió encontrarme, eso sí, con mis mellizos recién nacidos entre mis brazos. No sé si fue París y aquel paseo, o que una es un diamante en bruto, pero hace más o menos un año, de nuevo me localizó, esta vez en el facebook. Se había trasladado a vivir a Madrid y quería saber qué era de mi vida y si podíamos vernos. Chateamos un par de veces pero en estos casos, no hay que dejarse engañar. Ni nosotros éramos los mismos ni Madrid es París.
He vuelto en varias ocasiones, una incluso coincidiendo con la hermana del señorito B. y nunca me ha decepcionado. París es una ciudad increíble, que se disfruta todavía más, si tienes a alguien a quien coger de la mano.
domingo, 16 de enero de 2011
Familia Tipo
Este pasado lunes, cuando empezaban mis buenos propósitos del año estuve por el gimnasio y por la biblio. Mens sana in corpore sano. Me cogí un libro de Saramago porque a pesar de que en la tele ha aparecido miles de veces, que me caía muy bien y que su talento ha sido más que reconocido, todavía no había pasado por mis manos ni una sola novela suya. Como hago en otras ocasiones me cogí un comic también. Por un lado porque no exigen tanta concentración como un novela y pueden leerse en situaciones un tanto especiales ( en un frontón, mientras tu niño te dice cada medio minuto, “mira”,”mira mamá”, “mira”) y por otro, porque siento y sé que tengo un desconocimiento total.
Pillé uno a boleo “Familia Tipo” de un señor antes totalmente desconocido para mí, Horacio Altuna, dibujante argentino que lleva casi toda su vida asentado en Barcelona. Presenta a una familia que él mismo define de la siguiente manera: “Alex, un ciudadano perplejo; Ana, una mujer lúcida y sensata; Gus, un pasota vocacional; y Bea, entre niña y mujer, con las contradicciones e inestabilidades de su condición” Mi preferido, sin duda es Gus, pero todos son personajes totalmente reconocibles, entrañables y con los que fácilmente te sientes identificada.
Si tenéis la oportunidad, no dejéis de leerlo. Tened cuidado, no vaya a ser que os vayais derechitos la infierno por elegir otras obras suyas, que el señor H. me informó que en realidad es un experto dibujante de comic porno. Pensaba dejaros algunas de sus tiras pero se ven mal. Podeis descargaros parte de ellas aquí, supongo que de forma ¿legal?
miércoles, 12 de enero de 2011
lunes, 10 de enero de 2011
Vuelta a la vida y a la muerte
Son historias de personas anónimas , de personas que a nadie interesan. Es curioso, pero he tenido que escuchar en varias ocasiones y en diversos medios la noticia del atentado de Tucson para llegar a enterarme de que había otros muertos aparte de Gabrielle Giffords que, casualmente, no está muerta. Los demás no importan, son un número , son 6, son nada. Y eso que son norteamericanos. Si esto hubiera ocurrido en casi cualquier país de Africa ni nos hubiéramos enterado.
Por eso hoy quiero sacar del anonimato a una persona y contar su historia, una historia que me ha dejado, no sé como decirlo, confundida, atónita, incrédula, esta mañana.
Curiosamente empezó tal día como hoy del año pasado, primer día de cole, de trabajo, de propósitos, después de toda esta locura surrealista. Nada más llegar una compañera me comunicó que la hija de otro compañero, una cría de apenas 20 años, había muerto en esas Navidades. Celebraban su recuperación tras una difícil enfermedad. La quisieron ver curada, conquistada, superada pero sólo fue un mal diagnóstico y la chica murió en el mismo día de Nochebuena. Terrible noche. Fue una noticia dura para todos en la oficina, la muerte de cualquiera que tenga 20 años, además conocida y además en unos días así impresiona, pero es que su padre, nuestro compañero, era un tipo excepcionalmente amable, respetuoso con todos, alto, guapo, de esos que parecen nacer con una estrella y que además se la merecen.
Sé que no parece creíble, que puede parecer una historia de un escritor venido a menos pero hoy nada más llegar me han comunicado que había muerto. Un ataque al corazón. El día de Nochevieja. No aguantó más. No se había recuperado del todo después de aquella tragedia. Casualidad también, recuerdo haber salido con él del edificio justo antes de coger las vacaciones. En un acto reflejo das o respondes a un “Felices fiestas”…
domingo, 9 de enero de 2011
Des-variando
Tengo que volver a ver el programa “El cerebro no busca la verdad sino sobrevivir”. Se explicaba de forma exhaustiva y científica, entre otras cosas, que el cerebro siempre opta por la decisión que más cómoda le resulta o que no siempre la decisión tomada por la razón es más adecuada que la tomada de una forma visceral. Me encanta el tema, pero en este finde, que he tenido mucho que pensar, se me pasado por la cabeza una pregunta más ¿No parece lógico que las decisiones las tomemos en un “entorno adecuado” o como decía un profesor de control mental de hace muchos muchos años, en un “lugar ideal de descanso”? ¿Es lo mismo decidir sobre si salgo o no este viernes noche viendo por ejemplo cotilleo en la tele, que decidirlo paseando por la playa oyendo el sonido del mar? ¿Puedo decidir si me caso o no mientras hago spinning en el gimnasio o sería más correcto hacerlo a solas escuchando a Frank Sinatra?
Pensando, en el bar....
y pensando, en el bus...
y pensando, zzzzz.....
jueves, 6 de enero de 2011
Feliz con un beso

Primer post del año. Hay que esmerarse, empezar con buen pie, con buen rollo, nada de críticas, nada de mosqueo, paz, tranquilidad, amor, nada de hablar de humos, ni de la edad de jubilación, ni de la subida de la luz. Ooooommmm, ooommmm.
Por momentos se me ocurre que puedo empezar con un feliz año o deseando que se nos cumplan los sueños pero resulta poco original. Hoy me gustaría hablar de personas, de personas concretas, de las que me acompañan y, espero, me acompañen en este año próximo para hacer que esta sucesión de días no sea tan monótona. Todas son importantes, las que conozco desde hace años y las que acabo de conocer o simplemente, re-conocer, las que veo cada día y las que desaparecen durante meses e incluso años y reaparecen con el mismo buen rollo, las que me hacen reír y las que me cuentan penas, las que me enfadan, las prescindibles y aquellas sin las que no podría sobrevivir. Puede que vayan pasando poco a poco por este blog pero hoy quería buscarme una excusa para enseñar la amorosa caricatura que me hizo P. y así hacer aparecer a algunas de ellas que son parte de la cadena que permitió que se hiciese.
El señorito P., el artista, es un recién conocido que transmite un positivismo increíble, incluso defendiendo sus posturas de forma más o menos vehemente, da gusto oírle, no me lo imagino criticando o despellejando a nadie, ni siquiera a mí, lo cual me hace quererle de entrada, sin más.
Al señor P. me lo presentó el señorito A., más conocido como B., así que de momento ya tengo algo que agradecerle. Podría decirse que el señor B. es todo lo contrario del señor P. Tiene siempre a punto un sarcasmo, una maldad o, a veces, una simple mirada con la que despellejar a amigos, familiares o conocidos pero es imprescindible en fiestas y todo parece indicar que tras la piel de lobo puede haber otra, no digo que de corderito, pero sí de perro y no precisamente de raza peligrosa.
Al señor B. me lo presentó hace muchos años su hermana, la señorita M., desaparecida del entorno más cercano hace años. Ahora, rodeada siempre de sus retoños, cuando aparece, apenas se le escuchan ni sus bruscas críticas ni sus finas ironías pero siempre es un gusto verla y no perderla del todo.
A la señorita M, me la presentó mi hermana, la mediana, la señorita M. Esta hermana y la otra, la peque, la señorita C, se han escapado también de mi lado pero nada hace que perdamos la sensación de estar unidas que nos ha dado el haber compartido la habitación y por lo tanto nuestros sueños durante años y años. No hacen falta grandes demostraciones para saber que estamos juntas, aunque nos separen unas incómodas horas de avión.
Mi hermana M. fue también la que me presentó hace muchos años a la señorita I., que fue, nada más y nada menos, la que sacó la foto que sirvió de modelo para la caricatura. Una mujer inteligente, despierta, irónica y que a pesar de haber tenido una vida dura, siempre recibe con una sonrisa, un positivismo y una fuerza que apabulla (Uyy, Isa, muy a lo José Luis Moreno, ¿no?)
Por último, el prota, el que aparece junto a mí en la caricatura. El señorito R. es grande y se merece un post privado para él solito. Cuando le conocí, su forma pausada de hablar y moverse y su caballerosidad, unidas al conocimiento que tenía de sus antepasados de Oriente me hicieron bautizarle mentalmente como “El príncipe sirio”. Por eso , me ha encantado que el señorito P. sin saber nada, le haya dado ese toque de tez oscura que le sienta tan bien.
Gracias por acompañarme de una forma u otra. Espero poderme sacar montón de fotos más a vuestro lado.